Los sistemas analógicos de detección de incendios

Estamos acostumbrados a asociar analógico con antiguo y digital con nuevo. En el caso de la detección de incendios no es así. Los sistemas analógicos son los que nos dan una información más precisa de lo que ocurre.

Un sistema analógico se caracteriza porque cada elemento del sistema se puede tratar de manera individualizada. Podemos identificarlos, saber su estado, programar umbrales de respuesta, asociar maniobras entre ellos y muchas más cosas. Equivaldría a la domótica de la protección contra incendios. Incluso tenemos ya sirenas que, aparte de emitir un sonido, pueden emitir mensajes de voz para guiar de esa manera a las personas en su evacuación. No hay que pensar sólo en discapacitados visuales, en condiciones extremas con mucho humo, se agradece muchísimo que te vayan diciendo «sigan recto», «bajen las escaleras a su derecha» y demás mensajes que te vayan guiando hasta la salida del local.

Es un sistema muy útil porque las centrales permiten grabar como mínimo los últimos 100 eventos que se han producido (algunas llegan a 1000 eventos) y de esa manera tenemos información fiable de las alarmas, ya sean reales o falsas, de las averías y del lugar aproximado donde se producen,de si alguien a entrado a manipular la central y todo la amplia gama de cosas que puedan haber ocurrido desde la última revisión.

Como vimos en el blog anterior, la principal ventaja es que nos identifica exactamente el lugar donde se produce la alarma. Bueno, lo hace si una empresa especialista en protección contra incendios previamente ha realizado los planos de la instalación y ha identificado y programado cada uno de los elementos. Posteriormente, y siguiendo ya las instrucciones del propietario del local, procede a etiquetar dichos elementos para que sea fácilmente localizable.

Esto nos lleva rápidamente al siguiente paso. Se debe tener el protocolo de actuación perfectamente establecido con las funciones de cada una de las personas que intervienen en dicho Plan de Emergencia totalmente claras y entrenadas.

Como anécdota puedo decir que en un geriátrico se instaló un sistema analógico después de varias reuniones para convencer a la empresa constructora. Esa constructora obviamente es una de las muchas desaparecidas estos años. Pero la culpa en estos casos no es de la constructora ni de la propiedad. Existe un proyectista y un director de obra que deben velar por el público al que va dirigido el establecimiento y son los que deciden que materiales deben utilizarse.

Este aspecto lo trataremos otro día. Volviendo a los sistemas analógicos, en el mercado existen ya soluciones realmente económicas cuando hablamos de sistemas de reducidas dimensiones. Lo más caro es la central de incendios y ahí es donde se ha mejorado mucho ya que se fabrican centrales adaptadas realmente a las necesidades de un sistema de pocos elementos y por lo tanto abaratando mucho su coste.

Los elementos analógicos siguen siendo más caros, eso es inevitable por la tecnología que poseen, pero los precios ya no son disparatados.

Para finalizar mi consejo, siempre que exista alguna habitación en la que vayamos a colocar un detector y esa habitación se pueda encontrar cerrada mejor instalar un sistema analógico.

Los sistemas convencionales de detección de incendios.

En el blog anterior hemos visto la principal característica de los sistemas convencionales de detección de incendios. Nos van a identificar zonas. Esas zonas pueden tener un máximo de 32 elementos cada una, por lo tanto habrá que diseñar el sistema con las zonas necesarias. En este aspecto también influye y de manera muy importante las zonas que queremos identificar. No tenemos que llegar a esos 32 elementos si tenemos varias zonas pequeñas que queremos controlar.

Este tipo  de sistemas está indicado sólo en espacios diáfanos, en los cuales de un rápido vistazo podemos identificar la zona donde se está produciendo el incendio. Por ejemplo en garajes, naves diáfanas, amplias superficies comerciales (combinadas generalmente con un sistema de detección analógico, ya veremos como) y pocos más.

En los garajes de nuestros edificios lo más probable es que estén instalados estos sistemas.

Pero tan importante como que se detecte el incendio es dar el aviso del mismo. Muchas veces nos encontramos con sirenas insuficientes o que no se oyen en la escalera y si bajamos de nuestro piso y abrimos la puerta del garaje en el cual hay un incendio las consecuencias pueden ser catastróficas.

Cualquier sistema puede incluir una gran variedad y tipo de detectores (térmicos, termovelocimétricos, ópticos de humo, lineales infrarrojos, …) y en cuanto a fiabilidad del sistema de detección no tendría que existir diferencia entre los convencionales y los analógicos.

El avance tecnológico también se da en la protección contra incendios, por supuesto y ya están saliendo al mercado sistemas con un coste muy parecido al de los sistemas convencionales, que recordemos es su única ventaja frente a los analógicos, pero con muchas más prestaciones.

Por ejemplo, si queremos actuar sobre una puerta para que se cierre, o añadir una sirena en el sistema lejos de donde se encuentran las existentes, estaríamos obligados a tirar un cable desde un relé de salida de la central hasta el lugar donde queremos actuar. Y esas actuaciones están muy limitadas al número de relés que podemos tener en la central. Además no tenemos información en tiempo real del estado de los elementos.

Como caso real, esta semana en una comunidad de propietarios les saltó la alarma. Era una falsa alarma dad por un detector. En un sistema convencional,si se hubiera rearmado la central antes de llegar nosotros y ese detector hubiera vuelto a su estado de reposo, no hubiera sido posible identificarlo para sus sustitución (si estuviese estropeado).  Se identificó y se le explicó al presidente de la comunidad que si volvía a saltar la alarma identificara el elemento, algo fácil ya que se les queda encendido un piloto rojo. De este modo si el mismo detector vuelve a dar falsa alarma se  puede concluir que se ha estropeado y hay que sustituirlo.

Por lo tanto, aunque los sistemas convencionales sean más baratos, hay que ponerse en manos de un buen especialista que nos asesore para asegurarnos de qué sistema es el más adecuado para nuestra instalación.

En el próximo blog profundizaremos un poco más en los sistemas de detección analógicos.

Los sistemas de detección de incendios

 

Lo primero que tenemos que tener en cuenta cuando ocurre un incendio es enterarnos de que hay un incendio. Parece obvio pero muchas veces se nos pasa por alto.

El método más extendido universalmente es oler a humo. Siempre y cuando estemos despiertos y no resfriados podría valer, pero no es lo más fiable. A veces puede ser demasiado tarde y lo que empecemos a notar sea el calor de las llamas cuando no podamos respirar ya con normalidad.

La reglamentación en protección contra incendios establece un primer nivel de aviso introduciendo los sistemas de comunicación de alarma. Esto consiste en, aparte de gritar fuego, presionar los llamados pulsadores de incendios para que de esta manera se de aviso a una central de incendios que transmitirá una señal de alarma a las sirenas.

Siempre tiene que existir, y esto es importante, una central de incendios ya que este elemento debe cumplir una serie de especificaciones técnicas que garantizan la fiabilidad del sistema.

Este sistema sólo es válido si existe alguien que puede darle a un pulsador. Cuando nos encontramos fuera del recinto protegido por pulsadores y ocurre un fuego no nos enteraremos de lo que ocurre.

Es por lo tanto un sistema muy limitado, cierto también que es más barato ya que son pocos los elementos instalados.

Una de las preguntas más frecuentes que recibo del propietario de la nave cuando un en un proyecto va especificado sólamente un sistema de pulsadores es, ¿y si no estamos cómo nos enteramos de que se ha producido un incendio? Pues pasando al siguiente nivel de protección.

Esos son los sistemas de detección de incendios. Los dos tipos que existen son los convencionales y los analógicos.

Un sistema convencional nos va identificar el área donde se ha producido el incendio por zonas. Es decir, se reparten varios elementos de detección en una zona y esa es la información que vamos a recibir. Por ejemplo,  un garaje de 2 plantas podemos dividirlo en 2 zonas, sótano -1 y sótano -2. La central nos va a visar de que el incendio es en el sótano -1, pero no de en qué área concreta del mismo.

El sistema analógico de incendios si que es capaz de identificar exactamente el punto en el que se está produciendo el incendio. Esto es fundamental en hoteles, hospitales…. Por ejemplo en un hotel que en la planta 1 habitación 112 se produce un incendio, el sistema analógico nos dirá exactamente que es esa habitación.

Con el ejemplo anterior, aplicado a un sistema convencional, sabríamos que en la planta 1 hay un incendio. Pero hasta que no da la cara físicamente no podemos precisar donde. Y esos minutos pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte de, supongamos, 2 ancianos que están en esa habitación durmiendo profundamente y que no tienen tiempo de salir de la habitación.

Esta es una pequeña introducción a los sistemas de detección de incendios. En próximos blogs iremos profundizando un poco más en el tema. Espero que esta información les resulte útil pero nunca debe sustituir el asesoramiento por parte de un profesional especializado que le aconsejará acerca del mejor sistema para su empresa u hogar.

La consultoría en protección contra incendios.

Estamos empezando a ver la complejidad de los sistemas de protección contra incendios. La importancia del buen diseño de los mismos, asociados a unas normas existentes, nos dan la seguridad de no ser sancionados. Pero no siempre nos dan la seguridad de que sean «realmente» efectivos en caso de necesidad.

Un industrial, un promotor, un responsable de un centro comercial, un vecino de un edificio, etc.  deben tener la seguridad de que están cumpliendo con la ley y de que lo medios de protección contra incendios son suficientes desde un punto de vista razonable riesgo-seguridad-dinero para estar bien protegidos.

En estos casos entra en juego la consultoría-ingeniería en protección contra incendios. Actualmente en España tenemos grandes profesionales, certificados por organismos internacionales de reconocido prestigio, que realizan estas labores para las grandes empresas. Pero, ¿nos planteamos a nivel local, a nivel de pequeñas instalaciones esta figura?

Me imagino que todos hemos hecho un seguro de nuestras viviendas o instalaciones. ¿Hemos revisado la claúsula de exigencia de determinados medios de PCI para que nos paguen en caso de incendio?

¿Los proyectos de protección contra incendios están redactados por especialistas en la materia? ¿En manos de quien nos ponemos cuando hay que diseñar sistema de extinción por gases, sistemas de rociadores, detecciones por aspiración, detecciones analógicas programables…?

¿Tenemos la protección contra incendios adecuada a nuestros riesgos, es decir, basadas en la eficacia? ¿Que pasa cuando la exhaustiva legislación existente no llega justo a nuestro caso particular y hay que proponer soluciones alternativas?

Contar con esa figura consultiva es fundamental para todos aquellos que saben que la protección contra incendios es algo más que un extintor (y ya es importantísima la figura del extintor y su ubicación para una rápida actuación).

Esta consultoría, en parte gratuita para nuestros clientes de mantenimiento, significa para las ingenierías, las empresas de protección contra incendios que quieran dar un salto de calidad en sus productos, los industriales, los administradores de fincas y demás agentes interesados, gestionar los costes de sus empresas de una manera variable.

Los grupos contra incendios

Este blog debe cumplir 2 objetivos fundamentales: despertar la curiosidad en el público profano en la protección contra incendios y proporcionar a los profesionales especializados ciertos elementos de análisis y normativas de referencia que le valgan para desarrollar su trabajo.

Con esta idea en mente vamos a hablar hoy de los grupos contra incendios.

Ya tenemos las mangueras colocadas, la tubería bien dimensionada, una reserva de agua de 12m3 (BIE 25) o 24 m3 (BIE45)  y nos falta algo que sea capaz de impulsar esa cantidad de agua. Son los llamados grupos contra incendios (GCI). ¿De que nos vale tener la instalación y el dineral que nos hemos gastado si al final no tenemos la certeza de que en caso necesario va a salir agua con presión y caudal suficiente por la manguera?

La elección del GCI adecuado así como sus características técnicas de fabricación vienen dadas por la norma UNE23500-90. Esta norma está próxima a ser sustituida, la nueva norma UNE 23500 ya existe y está publicada, falta solamente su publicación en el BOE para hacerla de obligado cumplimiento.

Vamos a referirnos en este caso a la nueva norma ya que lo que hace es clarificar y mejorar la anterior, por lo tanto no está demás usarla como referencia.

Un grupo contra incendios puedes estar compuesto por 3 tipos de bombas distintos. Que estén las 3 o no dependerá del resto de las condiciones de la instalación.El fabricante del grupo debe adjuntar las curvas de las bombas principales para que puedan ser replicadas en los mantenimientos que se les hagan. Y hay que ser cuidadosos con esa información, comprobando que se cumplen las condiciones del punto de sobrecarga y el punto nominal. Así como la NPSH (curva de bombas en aspiración)

Una auxiliar llamada jockey (J) cuya misión es mantener las pequeñas pérdidas de presión que puedan existir en una instalación.  Y además nos puede dar idea de si tenemos alguna pequeña pérdida de agua (no siempre pérdida de presión es pérdida de agua) en la instalación. En el cuadro eléctrico de la bomba jockey existe un contador de arranques. Si vamos tomando nota de ese número y vemos que aumenta todos los días las posibilidades de que la instalación tenga alguna pérdida de agua son muy elevadas.

Una bomba principal eléctrica (E). Debe dar la presión y el caudal para el que ha sido diseñada. El paro de esta bomba siempre es manual, no se para sola. Esta es una típica pregunta de una comunidad de vecinos cuando arranca la bomba.

Una bomba principal diesel (D). Exactamente igual que la eléctrica. Debe disponer de un depósito de combustible que garantice su funcionamiento durante el tiempo necesario.

Un aspecto muy importante por lo que supone económicamente para el propietario de la instalación es decidir si el GCI debe o no incluir una bomba diesel. La diferencia de precio es muy importante. Por ejemplo un grupo que de 12m3/60 mca con bombas E+J ronda los 3.000€ instalado mientras que un grupo E+J+D se puede ir a 8.000€.

La nueva norma UNE lo deja claro. Solo se permite el uso de grupos E+J cuando tengamos una instalación de PCI que sólo lleve BIEs y estas sean de 25mm sin cumplir ningún otro requisito. Para el resto de caso, BIEs de 45 mm o sistemas de BIEs + hidrantes, BIEs + rociadores, y resto de combinaciones, el grupo contra incendios debe estar preparado para que en el caso de corte del suministro eléctrico siga funcionando.

Esto último no implica necesariamente una bomba diesel. Si la instalación del local/nave dispone de un grupo electrógeno que se dimensiona (y se justifica)  para incluir el GCI es perfectamente válido un grupo E+J.

Pero la casuística de todas las posibles combinaciones de abastecimientos de agua, grupos y sistemas de extinción es mucho más extensa de lo que aquí hemos visto.

Esto me lleva a finalizar dando valor a la importancia de disponer de un buen ingeniero de protección contra incendios como director técnico, consultor o diseñador de las instalaciones de protección contra incendios.

El agua para las mangueras contra incendios

En el mercado podemos encontrar desde las BIEs  más básicas hasta los diseños más espectaculares. Pero una BIE no sirve de nada si no le llega agua. Es imprescindible que el abastecimiento de agua sea el correcto.

El diseño de las tuberías desde la fuente de agua hasta la punta de lanza de las BIEs es fundamental para poder garantizar el buen funcionamiento. Lo primera duda que se nos plantea es: ¿da igual el diámetro que tengan las tuberías?, La respuesta obvia es  NO.

No se deben admitir diseños sin los correspondientes cálculos justificativos ya que las pérdidas de presión en función de la longitud de los tramos, de las características del material y  de los accesorios utilizados pueden hacer que una vez realizada la instalación tengamos que tirarlo todo y volver a empezar si no logramos cumplir los requisitos mínimos de presión y caudal.

El RD1942/93 hace mención a que se debe prever una reserva de agua de manera que se garantice al menos 1 hora de funcionamiento continuado con una presión mínima de 2 bares en punta de lanza. Como norma general se considera que las BIEs de 25 necesitarán una reserva de agua de 12.000 litros y las de 45 necesitarán 24.000 litros. Lo de la cantidad de agua es fácil de hacer, lo de elegir el grupo contra incendios adecuado ya no lo es tanto.

La nueva norma UNE 23500-2012 clarifica muchos aspectos que la norma UNE 23500-90 dejaba en el aire. Todavía no ha sustituido oficialmente a la anterior pero se espera su publicación próximamente.

Otra decisión importante es  si conectamos directamente a la red o ponemos grupo contra incendios. En el segundo caso hay que elegir el grupo contra incendios adecuado.

En el próximo artículo nos ocuparemos de cómo elegir el grupo contra incendios adecuado en cada caso.

Las mangueras contra incendios (BIE)

Hablemos un poco de las famosas mangueras contra incendios. Cuando se habla con el profesional este hará referencia al acrónimo B.I.E (boca de incendio equipada) para referirse  a las mangueras.

Existen 2 tipos de mangueras, de 25mm y de 45mm. Este número hace referencia al diámetro de la misma en milímetros. Así visto, podemos pensar que cuanto más mejor, vamos a poner las mangueras de 45, que encima son algo más baratas. Craso error.

Las BIEs de 45 se caracterizan porque son mangueras planas, deben extenderse en su totalidad para poder ser usadas ya que si no el agua se estrangularía y se necesitan 2 personas para ello. Una persona debe sujetar la manguera en punta de lanza y la otra abrir la llave y posteriormente situarse a mitad de la manguera para sujetarla. Su uso es profesional, hay que tener cierta formación para hacerlo. Se usan en riesgos altos, en empresas en las que el personal está suficientemente formado en seguridad por el riesgo de su trabajo.

Las BIEs de 25 son mangueras semirrígidas y pueden ser usadas por cualquiera. Simplemente abrimos la llave y vamos tirando de la manguera

hasta llegar al fuego y entonces abrimos la lanza.

Por ello, las BIEs de 25 deberían ser las más instaladas. De hecho, conscientes de la dificultad del uso de las BIEs de 45, el RSEI (Reglamento de seguridad en los establecimientos industriales) permite en los riesgos altos instalar las BIEs de 25 siempre y cuando dispongan de una salida de 45 para que los bomberos puedan conectar ahí su manguera. Eso sí, todo el diseño hidraúlico, del que hablaremos otro día, debe hacerse pensando en BIE de 45.

El diseño ya de las BIEs es todo un arte en estilo. Las fotos de antes muestran las más comunes, pero como lo que tiene que estar normalizado es la manguera y la lanza, las cajas que las contienen han llegado a un nivel de integración con cualquier espacio arquitectónico digno de los mejores interioristas. Los fabricantes han realizado un esfuerzo en innovación de diseños que hace muy difícil no poder encontrar el modelo adecuado para cada espacio interior.

Vemos como hasta en lo más pequeños detalles es importante contar con un buen especialista en protección contra incendios para que pueda elegir el material adecuado a las necesidades de cada instalación.

 En la siguiente entrada comentaremos que, a pesar de lo bonitas que pueden llegar a ser esas cajas, si cuando se abre la llave y la lanza no sale agua no valen para nada.

Incendios en cocinas de restaurantes

«Uhm!!! Que rica estaba la comida en este restaurante. Realmente es recomendable, la relación calidad-precio merece repetir y además con mis amigos».

Al escuchar estas palabras el dueño del restaurante se siente muy halagado. Su duro trabajo, el esfuerzo económico que le ha supuesto comprar la mejor cocina y los mejores alimentos, la cuidada selección de personal y ese toque único han merecido la pena. Ha realizado una gran inversión y está satisfecho. Pero resulta que muchas veces, muchas más de las deseables, no tiene protegido el punto más peligroso de todo el restaurante: la campana de cocina y sus fuegos y freidoras.

¿Qué pasaría si un día se le prendiese fuego y lo perdiese todo?

Los sistemas de extinción de incendios en campanas de cocina son obligatorios y quedan bien regulados en el DBSI del Código Técnico de la Edificación. Pero no aconsejo a nadie que lo ponga sólo por cumplir con una norma ya que en ese caso les valdrá cualquier cosa y no siempre cualquier cosa es válida.

El sistema se debe diseñar y adaptar a las necesidades reales de la cocina, eligiendo el agente extintor adecuado y distribuyendo las boquillas de extinción de manera apropiada.

No conviene dejar en manos de cualquiera la seguridad contra incendios de nuestros locales. El fuego puede terminar en pocos minutos con los sueños de toda una vida. Hay que confiar en la empresa que nos asesora, nos diseña y que ejecuta la instalación.

En Empyros somos especialistas en soluciones contra incendios adaptadas a su realidad.

Empyros y Grupo Profuego. Modelos de gestión empresarial de PCI

Este blog pretende tocar todos los aspectos inherentes a la protección contra incendios. Para que dicha protección sea efectiva deben existir empresas que lleven a acabo los procedimientos adecuados para garantizarla y esas empresas deben tener un modelo de gestión.

Existen elementos comunes que comparten todas las empresas en su gestión. Marketing, recursos humanos, financiero, tecnologías de la información y la comunicación,… Pero todo ello no vale de nada si no se es capaz de aplicarlo de una manera específica a las necesidades de cada empresa particular.

Empyros siempre ha apostado por trabajar con un ERP específico, diseñado para la gestión de empresas de protección contra incendios.

Y con vocación de eficacia en la gestión, el ahorro de costes para las empresas de PCI para que se pueda trasladar en un mejor precio para el cliente, la colaboración empresarial y el poder aumentar mercado nace Grupo Profuego.

Empyros Ingeniería contra Incendios aporta toda su experiencia y conocimientos técnicos a esta asociación de empresas locales de protección contra incendios, con delegaciones en toda España. Manteniendo su carácter de marca local de referencia en la región de Murcia Empyros busca la expansión nacional mediante el necesario y obligado asociacionismo empresarial para formar un grupo fuerte, Grupo Profuego.

Y será precisamente el modelo de gestión unificado, con menores costes y aumento de la productividad, lo que hará de Grupo Profuego un éxito del que Empyros será partícipe.

Asamblea de AERME

El pasado día 15 de junio  celebramos en Madrid la asamblea general de AERME, asociación  española de empresas instaladoras y mantenedoras de protección  contra incendios. El día anterior se celebraron unas jornadas técnicas de elevado interés para los profesionales de la protección contra incendios.

Estas reuniones son muy importantes para que las pequeñas empresas de distintos puntos de España tengan una visión global de como está el sector en todo el país. Muchas veces nos centramos sólo en lo que ocurre en nuestro alrededor y nos dejamos llevar por nuestra realidad concreta. Pero cuando elevamos un poco la vista, cuando la perspectiva no se ciñe sólo al árbol sino que podemos ver el bosque, observamos como siguen existiendo oportunidades de negocio.

Y quedó una cosa clara, sólo las empresas que hagan las cosas bien, que se vuelquen hacia el cliente, que sean flexibles, que cumplan con la legislación, que reporten un beneficio a la sociedad en forma de trabajo bien hecho tendrán futuro. Más o menos complicado en el corto plazo pero si asegurado en el medio plazo.

Empyros se está posicionando como una referencia en cuanto a calidad técnica, buen hacer y servicio al cliente.